Brindar a los clientes una atención personalizada para comprender sus necesidades y reconocer los aspectos prioritarios y secundarios del caso.
Establecer honorarios fijos de acuerdo a la complejidad del caso y a la modalidad del servicio jurídico ha ser prestado, permitiendo al cliente conocer con certeza su coste económico.
Determinar la estrategia más adecuada a los aspectos prioritarios de las necesidades del cliente.
Explicar detalladamente al cliente sobre la estrategia a seguir, las posibilidades de éxito y los eventuales riesgos a ser asumidos.
Mantener informado al cliente sobre las actuaciones realizadas, los avances logrados y los resultados obtenidos con los servicios prestados.
Dar consejos y prestar asistencias oportunas a fin de evitar problemas futuros.
Estar siempre disponibles a las necesidades del cliente.